Quién es María Eleonora Urrutia, la elegida por Javier Milei como secretaria de Educación que tiene lazos con Pinochet

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11 días de asumir como presidente, Javier Milei adelantó que ya terminó de definir su gabinete y, en el área de Educación, se inclinó por la abogada María Eleonora Urrutia, negacionista de la última dictadura argentina y esposa del exministro de Hacienda de Augusto Pinochet.

Según se confirmó la semana pasada, Sandra Pettovello estará a cargo del Ministerio de Capital Humano que unificará las carteras de Desarrollo Social, Trabajo, Salud y Educación, que bajarán de rango de ministerios a secretarías. María Eleonora Urrutia está llamada a ser la máxima autoridad nacional en Educación.

La abogada nació en Mendoza, estudió en la Universidad Nacional de Cuyo y luego obtuvo una maestría en Economía y Ciencia Política por la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE), el instituto que fundó en 1978 Alberto Benegas Lynch (hijo), el prócer liberal de Javier Milei.

En cuanto a su vida personal, Urrutia es antifeminista, negacionista del cambio climático y está casada con Hernán Büchi, un asesor económico chileno-suizo liberal perteneciente al grupo de economistas conocido como “Chicago Boys”, bajo las ideas de Milton Friedman, ídolo del presidente electo Javier Milei.

Büchi fue ministro de Economía de Chile desde 1985 a 1989, el último período de la dictadura de Pinochet. En 1989 fue candidato a presidente y perdió contra Patricio Aylwin, por lo que se volcó a la actividad privada. Fundó el Instituto Libertad y Desarrollo y trabajó junto a directorios de diversas empresas de su país, como P&S, Fallabella, Copesa, Parque Arauco Metalpar.

En el 2016, el matrimonio anunció que se iba de Chile bajo el argumento de que en su país estaban «incómodos», por lo que Büchi se asentó en Suiza y Urrutia volvió a Buenos Aires junto a sus hijas. Por aquellos años, CIPER Chile había hecho pública una investigación que los vinculaba directamente con la trama de corrupción y lavado de dinero conocida como Panamá Papers, con una sociedad offshore activa a nombre de ambos.

Urrutia pertenece también al mundo de la política. Fue mano derecha de Jorge Alberto Rodríguez, jefe de Gabinete durante la segunda presidencia de Carlos Menem y, en 1997, cuando se privatizó el Banco Hipotecario Nacional, ella fue designada directora. También fue asesora de Jefatura de Gabinete en la provincia de Buenos Aires desde el 2008, durante dos gestiones.

El insólito ensayo negacionista de Urrutia: “La pacífica sublevación militar”

En el 2018, quien sería la futura secretaria de Educación de la Nación publicó un ensayo titulado “La verdad oficial sobre la última dictadura militar argentina” en el medio digital de derecha El Líbero, creado por su marido en 2014. Allí, Urrutia postula que el “presidente Videla” lideró una “pacífica sublevación militar” que “gozó de un apoyo irrestricto de parte de todos los partidos políticos, personalidades y estamentos de la sociedad civil de todas las ideologías”.

Con el motivo de conmemorarse el 42° aniversario del golpe de Estado, Urrutia se remontó a la teoría de los dos demonios e insistió en que la dictadura fue, en realidad, “una guerra en los hechos, pero también en el derecho”. Afirmó que las leyes de Obediencia Debida y Punto Final “beneficiaron a guerrilleros” y que hubo “un gobierno que cometió errores y horrores”, pero negó que existieran delitos de lesa humanidad y a los 30.000 desaparecidos.

Sobre los desaparecidos, además, argumenta que no hubo población civil, porque “el margen de error o daños colaterales de los militares fueron mínimos” y postula que fue “un ataque con irregularidades graves” contra “Montoneros, el ERP y organizaciones de menor envergadura”. Paralelamente, opinó que “la mitad de los crímenes del ERP y Montoneros, perfectamente documentados, fueron contra civiles”.

Sobre el gobierno de Néstor Kirchner, Urrutia publicó que los juicios reabiertos contra las Juntas fueron a partir de un “mamarracho jurídico”, argumentando que el presidente estuvo motivado “por venganza, por armar un relato, por un acuerdo con la extrema izquierda, da igual”. También concluye que Argentina debería haber seguido el ejemplo de Europa que, “pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, iniciaba un proceso de unión económica”.

Para Urrutia, en su ensayo “La verdad oficial sobre la última dictadura militar argentina”, la categoría de “delitos de lesa humanidad” se utilizó “ligeramente” sobre la última dictadura cívicomilitar y la abogada concluyó que se convirtió “en mero instrumento de persecución ideológica, de arbitraria discriminación y hasta de aborrecible revancha”.

Fuente: Perfil


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