Por qué la educación emocional debería ser parte central de la escuela

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En la actualidad los modelos de crianza están siendo cuestionados, repensados y debatidos. Pero la discusión también se extiende fuera de casa y alcanza, sin duda, a los paradigmas del sistema educativo tradicional.

En este contexto que la especialista en educación Laura Lewin hace un llamado acerca de la importancia de enfocar los esfuerzos no sólo en la instrucción de contenidos académicos, sino en la educación emocional de los chicos.

“¿De qué le sirve a un alumno saber la tabla del nueve o las partes de una célula si no puede manejar su ira?”, se cuestiona Lewin en diálogo con Clarín. Es que, para la especialista, que cada niño o niña pueda comprender y regular sus propias emociones también es fundamental tanto dentro como fuera del aula.

“Históricamente, la escuela ha formado estudiantes en lo cognitivo y en lo cultural. Pero hoy debe asumir el enorme desafío de formar a personas, además, con herramientas sociales y emocionales que les permitan afrontar los desafíos de la vida”, asegura la especialista en educación, quien aboga por un cambio que vaya “de la escuela del saber a la escuela del ser”.

Desde luego que los contenidos son fundamentales, indica, pero pueden ser complementados con un componente que les permita cultivar la inteligencia emocional.

De la inteligencia académica a la inteligencia emocional: repensando la educación

En lo que Lewin denomina como un “desafío tan grande como urgente”, señala que la educación emocional es un componente fundamental en el desarrollo integral de los estudiantes. Al integrarla, dice la experta, “no sólo estamos contribuyendo a la salud mental de los chicos, sino que los ayudamos a desarrollar sus habilidades socioemocionales, que les serán útiles mucho después de su paso por la escuela, es decir, en su vida adulta”.

Pero, ¿en qué consiste la educación emocional? Lewin explica que es aquella cuyo objetivo principal es “proporcionar a los estudiantes las herramientas necesarias para reconocer, comprender y autorregular sus emociones de manera adecuada”.

En palabras de la especialista, “a través de esta formación, los chicos aprenden a manejar el estrés, a resolver conflictos de manera pacífica, a cultivar la empatía y a tomar decisiones informadas, entre otras habilidades esenciales, fundamentales para su bienestar personal y social”.

5 razones por las que la educación emocional no puede ser ignorada

Lewin señala que cuatro razones por las que la educación emocional de los estudiantes es tan importante como el dominio de los contenidos escolares.

1. Desarrolla el autoconocimiento en los estudiantes: Lewin explica que “la educación emocional contribuye al desarrollo del autoconocimiento. Es decir, se prepara a los estudiantes para que puedan identificar sus propias emociones y a comprender cómo estas influyen en su comportamiento”. También agrega que hacerlo contribuye a una mayor autoestima; lo que, a su vez, se traduce en un mejor rendimiento académico y una capacidad para enfrentar los desafíos de la vida.

Si no conocemos nuestras emociones, es probable que no sepamos gestionarlas ni regularlas, de ahí que Lewin destaque que es primordial –de acuerdo a su edad- que vayan aprendiendo a manejar el estrés, la ansiedad y la frustración. “La capacidad de autorregular las emociones les permite a las personas mantener un equilibrio emocional que promueve la concentración, la motivación y el bienestar”, precisa.

2. Contribuye a crear una comunicación respetuosa y efectiva: La educación emocional fomenta las relaciones interpersonales. «A través del desarrollo de la empatía y la comunicación efectiva, los estudiantes desarrollan una mayor capacidad para comprender y respetar a los demás. Esto promueve la construcción de relaciones sanas, tanto en el ámbito escolar como en el social», sostiene Lewin.

De hecho, la experta y oradora TED también considera que la educación emocional también ayuda a prevenir y reducir el acoso escolar o bullying, ya que» promueve el respeto y la empatía hacia los demás».

3. Favorece un buen entorno escolar: En este punto, Lewin cita al famoso psicólogo y teórico Lev Vygotsky con su frase: “Los niños crecen en el ambiente Intelectual de quienes los rodean”, de modo que el clima escolar se ve beneficiado por la implementación de la educación emocional.

«Cuando los estudiantes se sienten seguros emocionalmente, se crea un entorno más productivo y saludable. Esto no sólo mejora la convivencia dentro del aula, sino que también propicia un ambiente favorable para el aprendizaje», agrega.

4. Promueve la resolución efectiva de conflictos: La cuarta razón que esgrime la especialista es que, al tomar en cuenta la educación emocional, también se promueve el desarrollo de habilidades sociales y la resolución de conflictos. «Los estudiantes aprenden a comunicarse de manera efectiva, a escuchar activamente y a expresar sus necesidades y opiniones de manera respetuosa. Estas habilidades son fundamentales para establecer relaciones saludables, tanto en el entorno escolar como en el futuro entorno laboral», explica.

No es menor, asegura Lewin, que la educación emocional también tenga un impacto significativo en el desempeño académico de los estudiantes. Si los chicos aprenden a manejar sus emociones, también pueden concentrarse mejor en sus tareas, tienen una mayor capacidad de atención y pueden regular su nivel de estrés en el aula en situaciones como la de un examen.

La experta incluso asoma: «Podríamos pensar, tal vez, que el desarrollo de habilidades socioemocionales podría ser el factor clave contra el fracaso escolar».

5. Ayuda a prevenir problemas de salud mental: Lewin destaca como otro aspecto importante de la educación emocional su contribución a la prevención de problemas de salud mental. «El desarrollo de habilidades emocionales sólidas ayuda a los estudiantes a identificar y gestionar las señales de alerta temprana de problemas como la ansiedad, la depresión y el estrés crónico», afirma. De esta manera, es posible brindarles las herramientas y las estrategias para que los estudiantes puedan promover su bienestar general.

«Al ayudar a los estudiantes a desarrollar estas habilidades emocionales desde una edad temprana, se fomenta la formación de ciudadanos responsables y empáticos», dice Lewin, quien añade cuánto impacto colectivo podría sumar esta transformación en el futuro. En su opinión, «es esencial que los sistemas educativos reconozcan la importancia de la educación emocional y la integren de manera efectiva en las escuelas para garantizar un desarrollo integral de los estudiantes».

En resumen, Lewin descarta un abordaje en el que se piense a la inteligencia emocional «como una moda», cuando la educación emocional es «la base para una sociedad más empática, resiliente y equilibrada, no podemos permitirnos ignorarla».

Clarin


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