La vuelta a la escuela mostrará un sistema educativo más desigual pero a docentes con mejores conocimientos tecnológicos

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El avance del coronavirus dejó plasmadas diversas inquietudes sobre el futuro de la educación . El desarrollo del acceso tecnológico para alumnos y docentes se volvió más imperante que nunca, pero la realidad deja traslucir distintas realidades. Especialistas advierten que la pandemia provocó una crisis sin precedentes en todos los ámbitos, exacerbando las desigualdades existentes, y la educación no es ajena a tal desequilibrio.

«La vuelta a la escuela mostrará un sistema educativo mucho más desigual, con mayor abandono y mayores diferencias en la adquisición de aprendizajes», opina Mariano Narodowski , Profesor de la Universidad Di Tella y miembro del Proyecto Pansophia (un colectivo que analiza el futuro de la educación). El especialista participaba esta semana de un simposio virtual de Educación Global 

Los gobiernos pusieron en marcha estrategias de respuesta, para lo que establecieron y/o reforzaron modalidades alternativas de aprendizaje para intentar garantizar el derecho a la educación en todos los niveles. «La variedad de soluciones que los países han elegido para impartir educación a distancia ha revelado la falta de preparación de contenidos o modelos pedagógicos, y las inequidades en cuanto al acceso a las tecnologías de docentes, estudiantes y sus familias», opina Romina Kasman , del Programa Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco , que también disertó en la convención.

El exministro de Educación de la Ciudad hizo hincapié en la misma problemática: «La principal divergencia se da entre quienes están conectados a internet (la mitad de los estudiantes argentinos) y quienes no pueden acceder, ya sea porque tienen una conexión precaria o porque su realidad económica no les permite contar con los dispositivos necesarios». El pedagogo – que tuvo su alocución en el panel Educar en tiempos de pandemia. La cuarentena como laboratorio educativo – agregó que la situación es peor para los alumnos que habitan en viviendas cuya infraestructura no les brinda un espacio adecuado para estudiar y que están acompañados por adultos con poca escolarización y, por lo tanto, menos capacidad de ayuda en la tareas.

Narodowski planteó otra dicotomía, esta vez con un tono más esperanzador: «Si bien la prolongación del aislamiento provoca cada vez mayores desigualdades para los estudiantes, también mejores serán los aprendizajes que los docentes efectuamos en este período y que pueden tener consecuencias positivas, como la aplicación de la tecnología digital a la educación, en la vuelta a la escuela».

El simposio virtual y gratuito es organizado por AFS Programas Interculturales en América Latina y España, una entidad internacional que promueve la comprensión de las culturas a través del intercambio de estudiantes entre los distintos países miembro. La Semana de la Educación Global, que se desarrolla desde el lunes y hasta mañana, invita a distintos sectores educativos a reflexionar acerca de la gran oportunidad de concretizar aún más la ciudadanía global en este momento particular de pandemia . «Es importante trabajar en el tema de la innovación educativa ante la disrupción que provocó el coronavirus en el sistema», expresó Juan Médici, Director Ejecutivo de AFS Argentina y Uruguay, en diálogo con LA NACION.

Una nueva modalidad educativa

Narodowski, que estuvo al frente de la cartera educativa porteña entre 2007 y 2009, planteó que habrá un «largo y costoso proceso de readaptación a la escolaridad» en el regreso a las instituciones. En este contexto, destacó la respuesta de los docentes, de las familias y de los gobiernos argentinos para el proceso de aprendizaje pudiera continuar, aún con sus restricciones.

La referente de la Unesco opinó que, en el corto plazo, «la educación deberá repensarse en contenidos, modalidades de impartición y pedagogías, que incluyan a todos los que están fuera de ella». Antes de la pandemia, los excluidos sumaban, según datos de Unicef, 14 millones de niños, niñas y adolescentes, «cantidad que lamentablemente aumentará», reflexionó Kasman y agregó: «Retener a quienes están en riesgo de abandonar la escuela y a aquellos que no perciben los beneficios de estar en ella, serán desafíos mayores».

«Esta crisis nos llama a repensar la educación para profundizar en valores y principios para la convivencia y supervivencia como humanidad; para promover el pensamiento crítico sobre los procesos económicos, sociales, políticos, culturales y hasta tecnológicos», resaltó la especialista.

Actualmente, la Unesco apoya a los países en la reapertura de los establecimientos educativos. Para ello, la organización, junto con Unicef, el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos, publicó el documento Respuesta del ámbito educativo al Covid-19: Preparación para la reapertura de las escuelas.

Algunas de las orientaciones que estableció la Unesco, organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura:

  • Salvaguardar el aprendizaje para todos los grupos de edad, con énfasis en la equidad y la inclusión.
  • Minimizar el impacto negativo de la crisis en los estudiantes, el personal educativo y las familias, en las dimensiones académicas, de salud y socioemocional.
  • Garantizar el apoyo a los sectores más vulnerables, de bajos ingresos y afectados por la crisis.
  • Aprovechar las lecciones aprendidas de la crisis para transformar la educación.

La Nación


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