La educación financiera ya es obligatoria por ley, pero todavía no se aplica en las secundarias

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Hasta 2018 no había datos sobre los conocimientos financieros de los argentinos. Solo una sospecha: que el desconocimiento era muy grande. Ya con la evidencia sobre la mesa, el prejuicio se confirmó. Entre 39 países evaluados, Argentina está en el puesto 37 en educación financiera.

Los datos surgieron de una encuesta que hizo la CAF -el Banco de Desarrollo de América Latina-. Ahí se dio cuenta no solo de lo rezagado que está Argentina a nivel mundial, sino también en el plano regional. Con un índice de 11,5 está en el último lugar detrás de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. En tanto, también está por debajo del promedio de los países del G20 (12,7) y ni hablar de los miembros de la OCDE (13,7).

Lo que saben los argentinos sobre finanzas varía según el tema y, en general, está atado al nivel socioeconómico. Solo el 9% pudo calcular tasas de intereses simples y complejas y muy pocos valoraron la importancia de diversificar las inversiones. Sin embargo, casi todos (el 91%) respondieron bien sobre inflación. En ese punto, tan cercano, Argentina está mejor ubicada que Alemania.

Con esa radiografía, la inquietud surge automáticamente. ¿Se debería impartir educación financiera en las escuelas? La siguiente pregunta, en esa línea, es cómo. ¿Hay los suficientes docentes capacitados para hacerlo? ¿Qué rol deberían tener los bancos?

La primera inquietud, aunque mucho no se sepa, se responde por sí sola. Hay una ley, la de Financiamiento Productivo, sancionada en mayo de 2018, que insta a formular una estrategia para dictar educación financiera en las secundarias. Más aún, esa estrategia ya está formulada. Se publicó un año después como “El Plan Nacional de Educación Financiera” (PNEF), con miras a 2023.

“Argentina por ley tiene que enseñar educación financiera en las secundarias. Es una ley y hay que cumplirla. De allí surgió el PNEF, que es bastante génerico. No detalla mecanismos para lograr los objetivos que marca y habla de manera muy amplia, pero frente a la nada implica un primer paso importante. Los países más avanzados puntualizan los plazos y las métricas para alcanzar determinadas metas”, dijo a Infobae Ignacio Carballo, director de Programas en Fintech & Digital Banking en la UCA, quien redactó el articulado de la Ley de Financiamiento Productivo.

El PNEF enumera cinco acciones para que se avance en la incorporación de educación financiera en la secundaria: 1) desarrollar contenidos didácticos, que sugieran a los maestros cómo evaluar; 2) capacitar a los docentes en la materia; 3) diseñar sistemas de incentivos para que se formen; 4) coordinar a nivel federal los esfuerzos para que se haga efectiva la enseñanza; 5) participar en pruebas estandarizadas, como PISA, que evalúen los conocimientos financieros de los chicos.

Las escuelas en Argentina pertenecen a las provincias. Por ende, hay un primer paso imprescindible: discutirlo en el Consejo Federal, que cuenta con la participación de los 24 ministros de educación provinciales, para que los materiales y los contenidos lleguen a los estudiantes. Eso hasta el momento no sucedió.

(Shutterstock)

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Ante la consulta de este medio, desde el Ministerio de Educación de la Nación plantearon: “Será la comisión de políticas curriculares del Consejo Federal quien determinen si es necesario ampliar los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAPs), que ya prevén contenidos vinculados a economía, o realizar alguna recomendación para abarcar todo lo que pide la normativa, Hasta el 9 de diciembre de 2019, el último día de la gestión anterior, no tenemos conocimiento de que se haya tratado”.

A su vez, agregaron: “Creemos fundamental incorporar contenidos asociados a la economía social y productiva ya que este tipo de emprendimientos gestionados por las y los trabajadores han sido un eje clave en el desarrollo económico del país en las últimas décadas”.

En la discusión federal, aún pendiente, habrá que definir quién estará a cargo. “Cuando los países dicen ‘vamos a dar educación financiera’ tienen que definir cómo y quién la dará. Hay dos enfoques: por un lado, el Estado; por otro, los bancos. Mi opinión es que debería ser el Estado. Yo estoy en contra de que sean los bancos quienes enseñan, aunque entiendo que para países como el nuestro es una vía posible. Con los bancos a cargo, estás delegando la educación a la oferta y, en vez de formar consumidores responsables, podés generar buenos clientes”, remarcó Carballo.

Para el especialista, si se cumpliera la ley tampoco sería suficiente. “Incluso empezar a enseñar en la secundaria es tarde«, señaló. Cree que se podrían dar contenidos sobre finanzas en forma lúdica desde el jardín y la primaria. Considera también que debería haber una materia exclusiva o, en su defecto, brindar conceptos financieros en matemática o ciencias sociales.

Justamente el curricular es otro debate de largo aliento. Hoy a la secundaria se le pide demasiado. Más probablemente de lo que puede ofrecer en un tiempo limitado. Se le pide que, además de los contenidos nodales en lengua y matemática, los chicos aprendan a programar, sepan de inteligencia artificial, salgan con habilidades socioemocionales, exuden capacidad emprendedora. La realidad marca que muchos llegan a la escuela con carencias enormes desde el hogar y un 40% no logra egresar a tiempo.

El caso Neuquén

Hace ya dos años, Neuquén tomó la delantera en la materia. Se convirtió en la primera provincia en implementar un programa de educación financiera. Le llamaron “Habilidades financieras para la vida” y, entre 2018 y 2019, pasaron 1.300 estudiantes del último ciclo de la secundaria y 230 docentes.

La propuesta pedagógica llegó desde el Banco Central (BCRA). Después de que se aprobara por resolución del Ministerio de Educación Nacional, Neuquén la adoptó como propia. En 2019 se sumaron Córdoba y Catamarca.

El programa lo coordina un equipo interdisciplinario conformado por el BCRA, el Banco Provincia de Neuquén, el ministerio de educación y el Consejo provincial. “Descubrimos que había un desconocimiento importante. Más del 90% de los chicos nunca fue a un banco. La apuesta fue diseñar accionar para implementar y después evaluarlas sobre cuestiones como la cultura del ahorro, el acercamiento a los distintos medios de pago y las inversiones más elementales”, explicó a Infobae Marisa Saco, directora de Enlace Institucional y coordinadora del programa.

Se trata de tres encuentros a lo largo del año por fuera del horario escolar, que dan puntaje para los docentes y certificación para los alumnos. En primera instancia, les proponen delinear un proyecto y que sean ellos mismos los encargados de generar los recursos para concretarlo. De allí surgieron iniciativas muy variadas: recaudar fondos para los viajes de egresados, para equipar y mejorar la infraestructura escolar, para ayuda a merenderos, para impulsar talleres de arte y lectura en hogares de adultos mayores.

Por otra parte, el programa tiene una pata vinculada a la toma de decisiones una vez finalizado el secundario, en el que se busca que se constituyan en “sujetos financieros”. Que abran una caja de ahorro, que sepan qué hacer con los primeros sueldos. Que apliquen, más bien, lo que aprendieron.

Infobae


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