La educación es la salida al laberinto argentino

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El laberinto de crisis y contracrisis económicas, cíclicas y a repetición que sufre la Argentina, se da como consecuencia de que aún no comprendimos que el problema no es económico. El problema de la Argentina es educativo, no es la economía. Si cambia la educación tendremos mejores dirigentes, mejores políticos y mejores economistas que harán lo necesario para que las crisis repetitivas se terminen de una vez por todas. No solo por ello necesitamos un cambio, se necesita también porque si en materia de educación, nada hacemos o si hacemos lo mismo, no podemos esperar resultados distintos. Para modificar la realidad argentina de acá a 20 años hace falta un cambio estructural en educación.

Debemos cambiar sobre dos cuestiones. Por un lado, cómo está organizada la gestión del servicio de educación pública. Por otro lado, la pedagogía y las formas de enseñar y aprender. Argentina y los argentinos tenemos todo para iniciar una nueva etapa y un nuevo debate que haga renacer una NUEVA ESCUELA PÚBLICA. Una escuela con nuevos métodos de pedagógicos, moderna, que forme ciudadanos del mundo. El debate está abierto y entre todos podemos lograrlo. Lo que hay que hacer inmediatamente es:

a) Renacionalizar todos los servicios educativos que en la década del 90, el entonces presidente, Carlos Menem, transfirió a las provincias, sin sus respectivas partidas presupuestarias. Lo que derivó lógicamente a que muchos de ellos, dejaron de existir. El Ministerio de Educación de la Nación debe ser jerarquizado, y se debe volver a una Superintendencia Nacional de Enseñanza.

b) Hay que publicar los resultados de la medición de calidad educativa para que toda sociedad pueda conocerla. Facilitará a los padres elegir mejor el colegio de sus hijos, conforme las características de ellos. Además eso nos permitirá saber qué cosas hacemos mal y adónde.

c) Hay que modificar y transparentar el corrupto sistema de distribución de subsidios a los colegios privados. Esos fondos no deben ser entregados a los colegios por las Direcciones de Escuelas provinciales, en manos de caudillos locales que hacen y deshacen a su antojo. Deben ser entregados a los padres en forma de vouchers. Así, las familias pueden pagar con ellos la escuela que elijan.

d) Hay que reformular los contenidos de los profesorados radicalmente. Hace 25 años que las neurociencias, las inteligencias múltiples, el pensamiento visible, la productividad cooperativa, el método de casos, la estimulación temprana de la lectura comprensiva, el creativismo cognitivo, el pensamiento lateral han revolucionado la psicología educacional. Sin embargo, en Argentina, nada de esto ha llegado a las aulas de las escuelas públicas. Un maestro de hace 1950, podría enseñar en cualquier escuela de hoy.

La sociedad argentina debe poner el eje del debate en su lugar y debatir el presente y el futuro, debatir, que educación queremos.

Por Daniel Ricart es Director General del Colegio Norbridge y titular del Observatorio Escolar Internacional de la Fundación Ricart.

Clarin


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