El voluntariado universitario ya generó acciones en territorio

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Que la Universidad no es solo academia, investigación y creación ya se sabe: también es acción en territorio. Y voluntades. Es por ello que a fines de 2020 se puso en marcha el Voluntariado Universitario con el Programa “Universidades Por La Emergencia COVID-19”, en todo el país. En San Juan, este programa está coordinado por el área de Extensión Universitaria de la UNSJ, dirigido a estudiantes de todas las carreras y tiene por objetivo reducir el impacto de la pandemia a través de acciones llevadas a cabo por estudiantes voluntarios y voluntarias en distintos campos, con el acompañamiento de la universidad y de organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Las líneas desarrolladas por el PUPLEC en la provincia son: Acompañamiento integral al adulto mayor, que cuenta con cuatro estudiantes voluntarias y voluntarios; Atención primaria en salud en las comunidades de pueblos originarios, coordinada por el Consejo Asesor Indígena de la UNSJ y que cuenta con 16 estudiantes; y la línea de Economía Social y Solidaria, que tiene 4 estudiantes trabajando en ella.

La implementación de este programa, para la que se contó con financiamiento de la Nación, incluye una etapa previa de formación; la Universidad acompañó el proceso de aprendizaje para la posterior puesta en práctica con talleres y capacitaciones sobre abordaje territorial y comunidades; elementos de protección personal y COVID-19; introducción a la gerontología; salud mental; y también en relevamiento aplicado al territorio.

En cuanto a la salida al campo de acción, Victorina Maurín, una de las coordinadoras de este Programa, cuenta que los voluntarios y las voluntarias que trabajaron en el área de Economía Social y Solidaria se abocaron a la recopilación de información de emprendedores y productores del Superalmacén para realizar un diagnóstico. “Ese diagnóstico tiene por objeto analizar el impacto económico de la pandemia para determinar las acciones a seguir. Estas estarán dirigidas a disminuir las desventajas que produjo la pandemia e impulsar las fortalezas que aparecieron entre los emprendedores por esta situación”.

En cuanto al trabajo con las comunidades originarias, se realizó un relevamiento con miembros y referentes de las comunidades sobre cuestiones de salud, modos y calidad de vida. Con esta información se trabajará en la otra etapa del Voluntariado que empezará en febrero.

En cuanto al grupo que debía trabajar con adultos mayores, “sólo se logró concretar la primer etapa de capacitación del voluntariado. La etapa de contacto con los adultos mayores, es la que se prevé comenzar en este nuevo año”, dice Victorina.

Las experiencias que se van tejiendo

En un primer momento, los chicos y chicas que son parte de este Voluntariado manifestaban ansiedad por salir al territorio y desarrollar las distintas actividades. Luego, «una vez que tomaron contacto con las comunidades de Aguas Verdes y Talquenca, y con los trabajadores de la ESS, nos manifestaron su entusiasmo por continuar, por ser ésta una experiencia gratificante. También nos expusieron algunas cuestiones para tener en cuenta para próximas salidas al territorio», cuenta Victorina Maurín, del equipo de coordinación del Programa del Voluntariado.


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