El gran desafío en educación es que las escuelas se reinventen

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¿Cómo reinventar la escuela del siglo XIX con docentes del siglo XX, para satisfacer las necesidades de alumnos del siglo XXI? Con este problema como premisa –y el foco puesto en las oportunidades–, cuatro funcionarios de educación de distintos distritos del país se reunieron el miércoles en el Foro de Líderes por la Educación –organizado por Perfil– para detectar también las oportundidades que, en esa materia, presenta la Argentina.

“El mayor desafío es la flexibilidad: hace cuatrocientos años que nos regimos por la Didáctica Magna, un texto que estableció la forma en la que aprendemos y enseñamos desde entonces. La escuela se va reinventando todos los días. Tenemos que dejarles libertad, autonomía para pensar proyectos y reconstruirse todos los días, sabiendo que enseñamos en un contexto muy diferente”, abrió el juego el ministro de Educación, Ciencia, Cultura y Tecnología de la Nación, Alejandro Finocchiaro.

El funcionario estuvo acompañado por Agustina Blanco, directora provincial de Evaluación y Planeamiento Educativo de la provincia de Buenos Aires; Soledad Acuña, ministra de Educación e Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, e Isabel Amate Pérez, secretaria de Estado de Gestión Educativa de la provincia de Tucumán. Para Finocchiaro, “es el Estado y no el Gobierno quien debe dirigir la educación pública en el país. El aporte de las ONG en el sector resulta imprescindible”.

Por su parte, la bonaerense Blanco explicó que “las políticas de fondo se han dialogado a conciencia, con la intención de poner foco en la equidad y también en la calidad. Con pruebas como Aprender podemos ver cuáles son las escuelas de mayor vulnerabilidad y llevar programas focalizados” en un distrito que, como detalló la funcionaria, tiene 18 mil escuelas y 4 millones de alumnos, casi la misma cantidad que Francia. Pero ¿qué sucede en otros que tienen más oportunidades y herramientas? “La Ciudad de Buenos Aires envejece, con un promedio alto de ingreso per cápita y con desigualdades, pero con un nivel educativo alto.Tiene una mitad de su matrícula en el sector privado y la otra en el público. Donde sí vamos perdiendo chicos en el sector público es en el secundario, donde las familias priorizan otros temas”, agregó.

“Hoy tenemos que universalizar la sala de tres, un proceso educativo en el cual los chicos tienen que aprender herramientas para su proceso posterior a la escuela formal”. Demandas. Los funcionarios coincidieron en que otro de los puntos claves es “prestar atención a lo que nos piden los alumnos. Especialmente los jóvenes, que generan propuestas y demandan en igual medida”.

Para Amate Pérez, responsable de gestión educativa de Tucumán, “nos hemos planteado seguir garantizando el derecho a la educación. Hacemos referencia a que los chicos no solo accedan y egresen de la escuela, sino que puedan aprender y comprender el mundo en el que viven”. En una provincia con el 60% de escuelas rurales y “conservadora, se avanzó en hacer cumplir la ley de ESI y en dictar talleres de prevención de la violencia en los noviazgos”, dos temas que los adolescentes demandan.

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