Educación: Cinco claves para impulsar la transformación escolar

Comparte...

El Asesor Internacional de Educación e impulsor del proyecto Horitzó 2020 de Jesuïtes Educació, José Menéndez, estuvo de visita por Argentina para participar de un nuevo encuentro de «Diálogos Eutópicos», orientando a docentes y directivos. Este encuentro estuvo organizado por el equipo de especialistas de la Red de Escuelas de Eutopía, un modelo colaborativo, inclusivo e innovador de transformación de la escuela secundaria que nació en el año 2017 de la mano de Vicaría Episcopal de Educación del Arzobispado de Buenos Aires, en alianza con Profuturo, un proyecto de Fundación Telefónica Movistar y Fundación Bancaria «La Caixa», y la  Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

¿Qué escuela queremos para el futuro?, fue el interrogante planteado por el español José Menéndez, al comenzar la jornada «Diálogos Eutópicos», que se desarrolló en la sede de Fundación Telefónica Movistar de Argentina. «La primera idea clave en un proceso de cambio es tener claro el propósito de lo que vamos a hacer, es decir, hacernos algunas preguntas tales como ¿qué escuela soñamos? o ¿qué tipo de educación queremos?«. Así fue el puntapié inicial de lo que hoy se conoce como Proyecto Eutopía, un modelo de transformación de la escuela secundaria que se caracteriza por ser colaborativo e inclusivo. Este proceso de transformación comenzó en el año 2017 y cuenta con tres fases, «durante el primer año se imaginó el cambio, al año siguiente lo diseñamos, y actualmente, durante este tercer año de vida de Eutopía, estamos experimentando el tiempo de transitar la innovación. Este año, además, estamos avanzando con el apoyo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la producción de conocimiento original acerca del modelo. Los resultados de este proceso se presentarán a fines de este año», cuenta Luciana Alonso, directora del Proyecto Eutopía.

«El objetivo de Eutopía es promover experiencias escolares que brinden a los estudiantes la oportunidad de desarrollar las habilidades y aprendizajes necesarios para la vida, en el marco de una cultura colaborativa, abierta y digital«, explica la directora del Proyecto.

Se trata de un modelo que trabaja en red con 41 directivos, 120 docentes en forma directa y más de 800 en forma indirecta, y cerca de 6.000 estudiantes. «Partimos de las realidades de un universo heterogéneo de escuelas y ofrecemos un marco común para que éstas piensen, diseñen e implementen propuestas de transformación, reconociendo las posibilidades y capacidades de cada institución, porque no todas las escuelas son iguales, cuentan con diferentes realidades«, agrega Alonso.

En sintonía con este último punto. Pepe Menéndez, señala que «todas las escuelas del mundo, sean privadas o públicas, tienen sus propias características, limitaciones, problemáticas y en consecuencia, diferentes oportunidades de cambio. Es por ello que se torna muy importante trabajar en red para poder intercambiar experiencias. Eutopía funciona porque es una convicción de cambio en red, porque hay generosidad a la hora de compartir, porque se pone en juego la idea de aprender juntos en el hacer. Las experiencias de unos servirán de aprendizajes para otros, y para esto cada escuela abre sus puertas a la comunidad y comparte el aprendizaje con otras escuelas y todos aprenden a la par, siempre pensando en el futuro de los alumnos y alumnas«.

Se necesita un cambio cultural 

Para desarrollar una escuela con un nuevo modelo pedagógico es necesario poner en marcha un proceso de reflexión que involucre a todo el ecosistema educativo. «Para mí una educación mejor es poder dar, facilitar el proyecto de vida de nuestros niños y niñas, y para esto es fundamental una transformación cultural«, afirma Pepe Menéndez. Y continúa: «Las escuelas que componen la red de Eutopía se animaron a transitar ese camino de cambio cultural. Debemos ser conscientes que la educación ha ido hacia unos caminos más académicos, más cerca del tecnicismo, y es justamente esto lo que confronta con las nuevas miradas y necesidades del siglo XXI. El desafío es grande, pero por suerte la mayoría de los países del mundo ya están hablando de la necesidad de innovar en las formas de educar«, agrega.

Cinco claves para impulsar la transformación escolar
¿Cómo abordar el cambio educativo-cultural?

– El cambio también puede empezar en la escuela: «El cambio se gesta motivando espacios de reflexión, es necesario comenzar a pensar en el futuro de nuestros alumnos. Podemos construir conocimiento y saber que este conocimiento también puede nacer desde las bases, desde las escuelas, con mucho protagonismo de los directivos, de los docentes y de los alumnos».

– Centrar la educación en el alumno: «Hoy la educación se tiene que centrar mucho más en la persona, en su autoconocimiento, en su capacidad de creación de una sociedad mejor. Esto es lo que caracteriza a todas las escuelas del mundo que están detrás de la transformación e innovación, como se da en las escuelas que conforman la red de Eutopía».

– Volver a incentivar el gusto por el aprendizaje«Uno de los principales síntomas que hacen pensar en la necesidad de un cambio del sistema educativo, es el aburrimiento y la desconexión de los alumnos con la escuela. Necesitamos volver a generar el gusto por el aprendizaje, el interés por vivir el tiempo escolar, para lo cual los jóvenes deben ser protagonistas y para lograr esto, se necesita construir otros escenarios de aprendizaje y que los mismos alumnos cuenten con herramientas de autoevaluación».

– Cada escuela debe experimentar el cambio con autonomía: «La organización escolar debe ser autónoma y abierta, no puede ser igual en todas las escuelas porque los contextos son distintos. Por eso, cada escuela debe centrarse en lo que deben aprender los alumnos y tener la libertad para hacer que suceda. El cambio es posible para todos los centros educativos, privados o públicos, con más o menos recursos».

– Revalorizar el rol del docente: «Los docentes también deben transitar el proceso de romper con estructuras arcaicas de la enseñanza tradicional. Deben encontrar una armonía entre sus intereses y motivaciones con el conocimiento y las competencias de los jóvenes, y principalmente, no quedarse dando vueltas en los conflictos, en los problemas, en los obstáculos que se presentan en el día a día. Hay que tener en claro el propósito, crear el tiempo y trabajar en pro del futuro de los jóvenes del siglo XXI».


Comparte...