Continúan las protestas en Chubut: las historias de los docentes, médicos y estudiantes que siguen en las calles

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El miércoles 18 de septiembre en Rawson maestros, trabajadores de la salud, empleados estatales y estudiantes, marchaban bajo la lluvia en reclamo del pago de sueldos. Para ese momento había trascendido que el gobernador, Mariano Arcioni, había presentado un proyecto para duplicarse el sueldo y subir un 75% el de sus ministros.

Mientras se pedían explicaciones al gobierno y la bronca no cabía en esa tarde el acampe docente frente al Ministerio de Educación que llevaba en ese momento 50 días, llegó la noticia que lo cambió todo: la de las muertes de Jorgelina Ruiz Díaz y María Cristina Aguilar.

El llanto durante una de las marchas de los docentes (Anibal Aguaisol)

El llanto durante una de las marchas de los docentes (Anibal Aguaisol)

Jorgelina y María Cristina, dos maestras de la Escuela Nº 738 de Comodoro Rivadavia, murieron en un accidente en la Ruta 3 cuando volvían de la manifestación a la que habían ido a reclamar por el cobro de sus salarios. El gobierno de Arcioni dijo que fue una fatalidad que excedía a la protesta y sus compañeros, que  ellas nunca debieron estar ahí.

Los docentes se enteraron de la noticia mientras apilaban pallets y llegaban de sus casas con las primeras provisiones, pensando en levantar esa noche el segundo acampe frente a la Legislatura de la Provincia del Chubut. La reacción de los que estaban en el lugar fue visceral.

Así quedó el frente de la Legislatura de la Provincia del Chubut (Maxi Jonas)

Así quedó el frente de la Legislatura de la Provincia del Chubut (Maxi Jonas)

Los materiales con los se estaba levantando el refugio sirvieron para alimentar el fuego en la explanada de la Legislatura. Se arrojaron piedras, se quemaron gomas, se rompieron vidrios. La misma suerte corrió poco después una de las entradas a la Casa de Gobierno, que al día siguiente amaneció vallada y rodeada de policías.

Algunos dijeron que esa noche hubo infiltrados que causaron los destrozos. Otros no lo creen. No esa noche. «Fueron los que estaban acá, fue pasar al acto porque en ese momento no había palabras que alcanzaran para expresar el dolor», analizó una de las psicólogas del Hospital Santa Teresita, en diálogo con Infobae.

Así amaneció la Casa de Gobierno el jueves (Anibal Aguaisol)

Así amaneció la Casa de Gobierno el jueves (Anibal Aguaisol)

Al día siguiente los trabajadores del Santa Teresita, en una asamblea que aumentó cinco veces la cantidad de asistentes en relación a las anteriores, votaron poner un centro de salud frente al hospital en el que estar todos los días de 10 a 16. La llamaron «Sala de atención precaria», un lugar desde el que hacerse visibles.

El Santa Teresita se sumó a los dos acampes que para ese momento habían levantado frente al Ministerio de Salud y a la Legislatura de la Provincia de Chubut los docentes, y a la toma que había empezado 24 horas antes en el edificio de Vialidad Provincial.

El Hospital Santa Teresita de Rawson

El Hospital Santa Teresita de Rawson

En la Patagonia hacer un acampe es saber que los días se vuelven largos y que cuando caiga el sol, no importan las frazadas y las camperas, el viento va a empezar a doler.

Es comer mal, es la bronca, el cansancio, el desgaste físico, mental y es la tristeza de los compañeros. Es vivir precario y al menos una vez al día tener ganas de llorar.

Aníbal

Aníbal Aguaisol trabaja en el sector de Salud Mental del Santa Teresita. Usa el pelo largo y lo lleva atado todo lo tirante que el viento permite en el sur. Tiene la barba entrecana y prolija. Camina por los campamentos, por las carpas, por las marchas, con una cámara de fotos al cuello. Varias de las imágenes que ilustran esta nota son suyas.

Anibal Aguaisol sostiene su cámara frente al “Centro de Atención Precaria” del Hospital Santa Teresita de Rawson en el que trabaja

Anibal Aguaisol sostiene su cámara frente al “Centro de Atención Precaria” del Hospital Santa Teresita de Rawson en el que trabaja

«Es como tener una doble ciudadanía. La de cronista de estas situaciones, pero siendo también parte. Afuera y adentro. Creo que eso le da cierta particularidad a la mirada«, le dice Aníbal a Infobae,  convencido de que este es «un momento histórico, un momento de quiebre» para Chubut.

Las marcas del hollín en la suela de los zapatos (Anibal Aguaisol)

Las marcas del hollín en la suela de los zapatos (Anibal Aguaisol)

Su «doble ciudadanía» termina de entenderse cuando se ven sus fotos. El foco en un par de borceguíes con las suelas negras de hollín, una maestra que se seca las lágrimas en una marcha, un pincel a contraluz delineando un afiche en un acampe, una mujer repartiendo facturas en un refugio, un mate que pasa entre manos sucias. Los detalles que no ilustran las portadas de los diarios. Que en el apuro no llegan a captar las cámaras de la tele.

Todos llevan lo que pueden a los campamentos, donde también se reciben donaciones (Anibal Aguaisol)

Todos llevan lo que pueden a los campamentos, donde también se reciben donaciones (Anibal Aguaisol)

«Hay algo muy particular que escapa a las fotos y es que los reclamos tienen olor. Se te impregna el olor al reclamo», regala Aníbal uno de esos detalles del acampe que no llegan a entrar en cuadro. Cada tanto se aleja unos metros del ruido y chequea su teléfono. Su hija, de 17 años, está en la toma pacífica de su colegio en Trelew.

«Tengo sensaciones encontradas. Por un lado estoy orgulloso de que una adolescente tenga la conciencia de lo que está pasando y el empuje para llevar adelante medidas de defensa  de ideales en los que creemos como familia. Por otro lado una profunda tristeza porque no es lo que nos merecemos como sociedad. Nos merecemos educación y salud pública de calidad. Y también siento mucho temor, porque la inacción y la impericia del gobierno, la desidia que están demostrando está tensando la situación social a un punto tan extremo que estamos en riesgo de que se sucedan situaciones de violencia entre vecinos«, admite.

En la “Sala de Atención Precaria” alguien improvisa un cartel (Anibal Aguaisol)

En la “Sala de Atención Precaria” alguien improvisa un cartel (Anibal Aguaisol)

Aldo

Aldo Punta es docente desde hace 9 años. Trabaja en la Esucela Técnica Nº 181 de Dolavon, una localidad en el departamento de Gaiman, a 60 kilómetros de Rawson y el el único que durmió todas las noches en el campamento que se instaló frente a la Legislatura.

Aldo Punta durmió todas las noches en el acampe de los docentes frente a la Legislatura

Aldo Punta durmió todas las noches en el acampe de los docentes frente a la Legislatura

«Nadie quiere estar acá, dormir afuera, morirse de frío, está buenísimo compartir, pero la verdad que a los docentes no nos preparamos para venir a acampar, nos preparamos para estar en el aula con los chicos dándoles clases», aclara Aldo, que el sábado lo pasó improvisando una salamandra para hacerle frente al frío.

«Que te ignoren y te dejen durmiendo acá afuera calculo que a cualquier persona con corazón y sensibilidad le generaría hacer esto», comenta, mientras martilla uno de los tubos de aluminio que intentará hacer calzar en un tambor de hierro, que ya instaló junto a la carpa en la que duerme.

Las provisiones que van recibiendo y acopiando los docentes. El año pasado acamparon 41 días. Este año el acampe frente al Ministerio de Educación ya lleva 55

Las provisiones que van recibiendo y acopiando los docentes. El año pasado acamparon 41 días. Este año el acampe frente al Ministerio de Educación ya lleva 55

Las primera noche durmieron en el acampe cinco personas. La segunda siete, la tercera fueron 18. Durante el día el campamento es un ir y venir de maestros, maestras, profesores y profesoras, muchos de ellos ya jubilados, familias enteras. Pocos llegan con las manos vacías. En un galpón guardan las donaciones, que vienen desde Trelew, Gaiman y Puerto Madryn, entre otras localidades. Siempre hay un mate pasando.

Una mamá desesperada

Pide no dar su nombre porque su historia es también la de su hijo de tres años y no quiere exponerlo. Con un año y medio a él le diagnosticaron una patología del metabolismo celular y un autismo secundario. En la última asamblea en la «Sala de Atención Precaria» del Santa Teresita, juntó fuerzas y lo contó. Se animó porque además de los sueldos necesita que se hable de la obra social.

Los estatales en Chubut están obligados a manejarse con la obra social Seros Chubut, que le hace pagar los medicamentos a los afiliados con el compromiso de reintegrarles la plata después. Los remedios y el tratamiento para su hijo cuestan alrededor de 20 mil pesos por mes. Le deben cerca de 70 mil. Y no puede seguir pagando mucho más.

Los perros, compañeros de todos los acampes en Rawson (Maxi Jonas)

Los perros, compañeros de todos los acampes en Rawson (Maxi Jonas)

«Es una sensación de estar atrapados, yo el otro día en la asamblea pedí que además de los sueldos hablemos de la obra social. En el medio él está también sin clases desde junio, porque va a un jardincito, esto por sugerencia del neurólogo, porque es un espacio de estimulación social para él«, comparte y la gana la angustia cuando recuerda una escena de los últimos días.

«Me toca la espalda, porque todavía él no es verbal y cuando me doy vuelta veo que me trae el guardapolvo. Yo lo único que pude hacer fue llorar. Le están negando a mi hijo algo que es clave para su salud mental y no tengo cómo batallar contra eso. Es la sensación de estar peleando con un monstruo enorme«, describió sentada en las escalinatas del hospital.

Contraste: el hospital y la carpa de los trabajadores

Contraste: el hospital y la carpa de los trabajadores

Su historia es apenas una de las que se multiplican y se escuchan en los acampes y las asambleas. El reclamo del hospital no distingue jerarquías. Por la carpa del Santa Teresita pasan enfermeras, empleados de cocina, médicos, psicólogos e inclusive un ex Ministro de Salud de la provincia.

Oscar

Oscar Giovanelli es médico y 30 años atrás fue el Ministro de Salud de Chubut. Llega caminando a la puerta del hospital con un maletín oscuro, entra en la carpa y saluda a los que están adentro. «Es uno de los más activos en las asambleas», comenta alguien por lo bajo, mientras él, alto, el pelo canoso y lentes, estrecha las últimas manos.

Durante ayer domingo en la Sala se le tomó la presión a todos los vecinos que se acercaron (Anibal Aguaisol)

Durante ayer domingo en la Sala se le tomó la presión a todos los vecinos que se acercaron (Anibal Aguaisol)

«El valor humano del trabajador es mucho más importante que el económico», le comenta Giovanelli a Infobae, y siguen los saludos a medida que aparecen caras nuevas, todas dedicándole una sonrisa. Cuando se vaya llegarán también los comentarios de admiración. Alguien dirá que siendo ministro se acercaba a los acampes.

El médico le confía a este medio que no esta ahí para trabajar en la segunda ventana que da a calle Julio Argentino Roca como lo hace siempre. Deberá marcharse en la ambulancia estacionada a pocos metros para internarse por un problema de salud.

El interior del Hospital Santa Teresita (Maxi Jonas)

El interior del Hospital Santa Teresita (Maxi Jonas)

«En las asambleas se plantean un montón de cosas que a mí me han hecho crecer interiormente, escuchar las voces de algunos compañeros que  están en sectores del hospital a veces relegados. A lo mejor es minúscula la propuesta, pero la sumatoria de esas propuestas minúsculas es lo que va a hacer que salgamos del caos«, opina. Después mira a sus compañeros en la carpa, se golpea el pecho y levanta la mano en el aire para saludarlos.

Malena, Facundo y Nahuel

Paralela a la lucha de los docentes está la de los estudiantes. Hay colegios tomados pacíficamente por los alumnos en distintas ciudades de Chubut. Uno de ellos es el Colegio Nacional de Trelew, donde todos los días hay guardias rotativas de 30 jóvenes, convencidos de que ellos también tienen un papel que jugar.

Malena, Facundo y Nahuel junto a estudiantes del Nacional y de otros colegios que participan de la toma

Malena, Facundo y Nahuel junto a estudiantes del Nacional y de otros colegios que participan de la toma

«Este colegio está ocupado desde hace 38 días«, cuenta Malena Rodríguez Mayor, una de las voceras de los estudiantes. «Fue muy espontáneo porque estábamos en una manifestación muy grande en Rawson y surgieron todas estas cuestiones. Tuvimos contacto con relatos de jubilados, de docentes y nos dio mucha bronca como estudiantes», comparte Nahuel Huentecoy.

A las espaldas de ellos un grupo toma mate y charla. Cada tanto alguno arranca una canción y el resto lo sigue, pero casi nunca la terminan.

«Tuvimos mucho apoyo porque se nota que esta crisis que estamos viviendo en la provincia toca a todos los sectores y todas las personas», se incorpora a la charla Facundo Rigazi Mayor, que admite: «Una docente nos dijo que era un desgaste emocional y físico gigante hacer esto, pero hasta que no estás acá no lo sabés».

El acampe docente frente al Ministerio de Educación que ya lleva 55 días

El acampe docente frente al Ministerio de Educación que ya lleva 55 días

En Trelew son dos los colegios que están tomados, el Nacional y la Escuela Nº 712. En Puerto Madryn son siete, en Rawson es uno y hay otro en Comodoro Rivadavia.

En las calles de Chubut la crisis no sólo se siente, también se ve.  Ayer domingo a la tarde la «Sala de Atención Precaria» frente al Santa Teresita les tomó gratis la presión a todos los vecinos que se acercaron. A la noche en el campamento frente a la Legislatura se comió guiso de lentejas. Los chicos del Nacional pasaron su noche número 38 en el colegio. Este lunes Aníbal, Aldo, una mamá desesperada, Malena, Facundo y Nahuel; siguen ahí.

Infobae


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