Franco Aranda participó del Centenario de Janucá

janucaEl intendente Municipal de la Ciudad de San Juan, Franco Aranda, asistió al acto por el Centenario de Janucá. Se llevó a cabo en la sede de la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan y conto con la presencia de su Pte., Dr. Leonardo Siere y demás miembros de la colectividad judía.

Durante el acto se recordó el origen de Janucá, la cual es una festividad judaica y al término de la celebración,  el intendente Franco Aranda encendió una de las velas de Janucá, recibiendo de manos de uno de los chicos de la Sociedad Israelita, de un cuadro, con la figura del candelabro, con una placa, cuyo texto reza: “En el Centenario de la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan, para MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE SAN JUAN, en reconocimiento por su colaboración constante con nuestra Institución. Janucá – Kislev 5777 – 2016.

¿Qué es el Janucá?

Janucá,  llamada también la Fiesta de las Luces o Luminarias, es una festividad judaica. Celebrada durante ocho días, se abre un tiempo de conmemoración marcado por la presencia del candelabro. La historia del Janucá se remonta al tiempo de la dominación helénica en Israel, en el siglo II antes de la era común con la llegada al poder de Antioco IV Como Rey de Siria. Este rey decide helenizar a los judíos, es decir buscaba implementar las costumbres y creencias griegas como forma de unificar sus dominios bajo una misma cultura. Dicto decreto contra los judíos, prohibiendo la práctica del culto. Sin embargo, bajo el liderazgo Yeidoba Macabi, un grupo de judíos, que fueron llamados los Macabeos, se rebelaron contra el poder griego. Se oponían a ir contra sus creencias religiosas y atacaban a las tropas helénicas. Cuando alcanzaron la victoria los Macabeos regresaron a Jerusalén y liberaron el santo templo que había sido profanado. El candelabro de siete brazos, que estaba en el templo había sido robado y lo reemplazaron por uno nuevo y para encenderlo necesitaban aceite de oliva especial, encontrando la cantidad suficiente para un solo día. Sin embargo, milagrosamente este candelabro se mantuvo encendido durante ocho días. El pueblo judío interpreto este suceso como una señal de Dios.

En conmemoración a este milagro la tradición judía celebra esta festividad durante ocho días. Hoy recordamos el milagro, no todos los días asistimos a un milagro y mucho menos a uno que esté ligado con la luz, porque el milagro con la luz es único. Es y fue la luz espiritual la que quedo encendida, para que nosotros las generaciones venideras sepamos valorar su efecto, su irradiación atemporal, su luminosidad eterna. Janucá se transforma así en un milagro que va creciendo poco a poco. Por cada luz un milagro, por cada milagro una nueva cuota de luminosidad.

 

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